La lala la lala la lala la lala la lala lalala.

Feliz navidad, compra tu felicidad efímera para que se desvanezca con el amanecer. Olvídate de ser tú mismo y sé una fiel reproducción humanoide de la sociedad de consumo. Compra, compra y compra que los problemas se acabarán. Consume o muere.

Ya no sientes nada mas que la necesidad de ser y sentirte representado en un regalo que entregas como cumpliendo un mandato. Aunque lo que obsequias no sirva para algo útil, si sirve para engañarte y para que te digan: “ay muchas gracias, qué amable, te quiero, etc.”. Y te sientes feliz porque tienes que estarlo, no se puede sufrir en estas fechas. Ya no hay crisis, estamos en el verdadero paraíso capitalista que nos prometían con la democracia. Hemos triunfado. Qué alegría estar aquí, tan vivo y tan opulente, tan consumista. Qué alegría poder comer sin hambre unas cantidades ingentes de comida de la que luego sobrará mas de la mitad y esos restos terminarán en el cubo de la basura asesinando así por lo menos a una veintena personas, y se llenan de basura las ciudades (o debería decir los basureros), y se llenan de muertos las fosas.

El mundo se paraliza en una histeria colectiva propiciada por las seis familias que controlan el planeta, haciéndote olvidar de que eres un animal superior y que tienes la facultad de pensar y decidir, y te tratan como a un idiota porque lo eres, porque lo somos. Los malhechores llenan sus arcas gracias a ti, gracias a nosotros. Por eso y por toda tu cobarde y terrorífica ceguera es que te deseamos FELICES FIESTAS.

No solemos publicar en este espacio nada que no sea obra de este inconsciente colectivo, más que nada por no insultar las genialidades de los verdaderos artistas, pero esta ocasión lo amerita y que nos perdone el Dr. Alfonso Zuñiga por esto. Ahí va.

No vengas Navidad
que es muy temprano todavía,
las madres están temblando
en el sol del mediodía
y los niños en las calles
vagan solos, sin comida
y el campesino, aunque quiera,
no puede deletrearte en las vitrinas.
No vengas Navidad
como insulto a la pobreza,
no llenes de caros licores
a los ricos de la empresa,
ni ufanes a sus señoras
con perlas y con diamantes.
No vengas Navidad
ten compasión, no vengas.
No queremos combinaciones
de contrastes humillantes
con sedas finas de china
y manta vieja y zurcida,
con pavos de muchas marcas
y sal en una tortilla.
No vengas Navidad
danos un tiempo todavía,
recuerda que existen muchos
que sufren con tu venida
sacando de sus pañuelos
monedas envejecidas
para comprarle al mundo
una parte de tu alegría.
Recuerda que somos tantos
sumidos en la miseria
y anhelamos saborearte
con bebidas y con torrejas
con juguetes y conservas,
para que nuestros hijos sientan
el calor de Nochebuena
en la pólvora sonora
que los ricos siempre queman.
No te muestres Navidad
en pléyades de alegres venaditos
portando juguetes, campanillas y trineos
por las residencias de los niños ricos;
tu presencia entre los nuestros
todavía no concibe
que se afame en los estantes luminosos
a un San Nicolás de lanas revestido
y se margine de realezas al glorioso
desnudo Niño Dios con frío.
No vengas Navidad
no te entendemos todavía.
 
Dr. Alfonso Zúniga Alemán